Los efectos de la contaminación del
plomo.
El plomo de los
perdigones que se utilizan para cazar puede dejar un rastro en la carne de los
animales capturados.
El plomo es un metal pesado que, aunque parezca mentira,
puede encontrarse en determinados alimentos. Las vías por las que llega a ellos
son dos: a través del medio ambiente o de ciertas actividades protagonizadas
por ser humano. A pesar de que su uso se ha sustituido poco a poco por otros
materiales en el campo de la construcción, en la elaboración de pinturas o en
la fabricación de tuberías, la exposición de las personas a través de la
alimentación continúa vigente. Además de los cereales, las verduras y el agua,
otra de las principales fuentes de exposición es la carne de caza. Este riesgo,
conocido desde hace ya varios años, cuenta ahora con una nueva investigación
que revela que los fragmentos de perdigones que permanecen en la carne pueden
dejar pequeñas partículas de plomo que se distribuyen a través de los tejidos
del animal, con independencia del modo de cocción que se aplique.
cantidad de plomo encontrada en el campo http://noticiascientficas.blogspot.com.es
El plomo es un metal muy tóxico para los animales. Algunas
de las vías a través de las que este metal llega a la carne son los perdigones
o cartuchos, que dejan un rastro de unos miligramos en la herida de especies
como la perdiz, el ánade o el faisán, así como las balas que permanecen en el
suelo durante años y que ingieren los animales. Otro de los riesgos está
relacionado con el tratamiento culinario al que se someten estas carnes,
algunos de los cuales puede favorecer su difusión. Los síntomas más
característicos tras un exceso de este metal en los alimentos son daños
renales, anemia e hipertensión. Para reducir estos riesgos ya se buscan desde
hace tiempo alternativas al plomo. De ahí que las balas elaboradas con este
metal se hayan empezado a sustituir por otros materiales como el cobre, no tan
tóxico, el acero para caza menor y el bismuto para especies como conejos y
liebres.
Rastro de plomo
Si bien hace unos años se creía que el riesgo de contaminación de la carne
abatida con perdigones de plomo era pequeño porque éste se eliminaba de la res
muerta o se quitaba durante la preparación de la carne, los estudios
radiográficos recientes demuestran que la carne de caza de ciervo y otras
especies contienen fragmentos de bala, en la mayoría de los casos muy pequeños,
que se dispersan por la herida y se alojan en distintas zonas de los tejidos.
Una investigación realizada por expertos de la Fundación para las Aves
Acuáticas y los Humedales (WWT, en sus siglas inglesas), en colaboración con
investigadores británicos y del Instituto de Investigación en Recursos
Cinegéticos (IREC), realizada sobre seis especies de caza del Reino Unido, da
cuenta de que el riesgo a la exposición de plomo es mayor del que se podría
esperar, sobre todo en grupos de población más vulnerables, como niños y
personas con un alto consumo de esta carne.
La elaboración de carne de caza con vinagre favorece que los posibles restos
de metal se distribuyan por el tejido animal.
Para el estudio, todas las reses muertas se han cocinado al horno (excepto
las plumas, vísceras y cabezas). Los resultados de la investigación demuestran
que entre el 20% y el 87,5% de las muestras superan el nivel máximo de plomo
que establece la
Organización Mundial de la Salud (OMS) como seguros (1,75 mg en la ingesta
semanal en una persona de 70 kilos). La Unión Europea
establece como nivel máximo de plomo en carne de aves de corral (cuyo consumo
es más alto que el de la carne de caza) en 0,1 microgramos de plomo por gramo
de tejido.
Durante la investigación, los expertos han cocinado las piezas de carne y
después han retirado los perdigones. La visualización a través de una
radiografía ha mostrado que aunque se retire el perdigón, se mantienen las
concentraciones del metal, sobre todo si se ha aplicado una cocción ácida, es
decir, la que utiliza un ingrediente ácido como el vinagre y en la que se
reduce de forma significativa el pH (en un medio con un pH bajo como el
escabeche, es más fácil la disolución del plomo). .

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