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miércoles, 9 de enero de 2013

Corea del Norte fracasa al lanzar su cohete.

UN FRACASO PARA LOS ARMAMENTOS DE COREA DEL NORTE


Corea del Norte ha hecho realidad su amenaza y ha lanzado esta noche un cohete para poner en órbita, según su versión, un satélite de observación para conmemorar el centenario del nacimiento del fundador del país, Kim Il-sung. Corea del Sur y Estados Unidos, que ha insistido en que no se trata de un satélite, sino de un misil de largo alcance, han confirmado que el lanzamiento del cohete Unha-3 ha fracasado poco después de producirse el despegue. Horas más tarde, la confirmación llegaba desde Pyongyang, que tras la negativa inicial, ha acabado reconociendo que el cohete no ha logrado su objetivo.

La lanzadera Unha-3 se habría hundido en el océano a las 7:40 de la mañana hora local (01:40 hora peninsular), tan sólo un minuto después de despegar de la base de Sohae, en el norte del país.

En un informe al que ha tenido acceso la agencia Efe, el NORAD recoge que los sistemas estadounidenses detectaron el lanzamiento del misil y que la primera fase se precipitó al mar, mientras que el resto del proyectil se desintegró.

"La primeras indicaciones son que la primera fase del misil cayó en el mar a unos 165 kilómetros al oeste de Seúl (Corea del Sur). Las fases restantes evaluamos que han fallado y ningún resto ha caído a tierra. En ningún momento el misil o los restos del mismo fueron una amenaza", indica el documento.

El régimen norte coreano había prometido a la prensa internacional mostrar un evento al que había otorgado un gran valor de propaganda, tanto en el interior como en el exterior. Pero finalmente no ha sido así y el lanzamiento se ha producido en secreto.

Un portavoz del ministerio de Defensa sur coreano indicó que el cohete se fragmentó en varias piezas poco después de tomar vuelo. "Las autoridades de inteligencia de Corea del Sur y Estados Unidos creen que el lanzamiento del misil de Corea del Norte ha terminado en un fallo", señaló Kim,Min-seuk.                     


   Un soldado custodia los alrrededores del unha-3.(cortesia de el mundo.es)


Aunque el cohete Unha-3 no llevaba consigo una ojiva balística, se basó en una tecnología similar a la de un misil de largo alcance, lo que llevó a Washington, Seúl y Tokio a describir el lanzamiento como la prueba de facto del desarrollo de un misil balístico intercontinental que violó las resoluciones del Consejo Seguridad de la ONU.
Funcionarios en Seúl, Tokio y Washington prometieron una respuesta severa. El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de EU, Tommy Vietor, afirmó que el país trabajará con otros, así como con la ONU, para lograr que se impongan “las medidas apropiadas”.
El incidente ilustra lo que los analistas han descrito como el creciente riesgo para la seguridad que significa Corea del Norte, así como el ascendente desafío que enfrentan los países occidentales en la búsqueda de formas de prevenir este tipo de acciones por parte del solitario país comunista.
El gobierno de Pyongyang ya está aislado económicamente de casi todos los países, salvo China. Las sanciones de las Naciones Unidas han hecho que sea más difícil para Corea del Norte lavar su dinero ilícito, importar sus productos de lujo y adquirir algunos materiales para la fabricación de armas. Pero las sanciones de la ONU y las prohibiciones no han reprimido que Corea del Norte lance misiles, realice pruebas nucleares o negocie armas.
En cambio, corea del norte hace lo que le place, apoyándose en tecnología nacional e importada ilegalmente, en parte porque le tiene poco miedo a una mayor condena internacional, expusieron algunos analistas de seguridad.
Corea del Norte afirmó que su programa de lanzamiento satelital se trata de investigación espacial y no de tecnología armamentista, y que es admisible en virtud de un tratado internacional espacial.
El derecho a utilizar el espacio extraterrestre con fines pacíficos es universalmente reconocido por el derecho internacional y refleja la voluntad unánime de la comunidad internacional”, citó ayer la agencia noticiosa estatal de Corea del Norte al portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores.
No importa lo que otros digan, continuaremos ejerciendo nuestro legítimo derecho a lanzar satélites, contribuyendo así activamente a la construcción económica y la mejora del nivel de vida de las personas, al mismo tiempo que conquistamos el espacio exterior”, abundó.


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